Por Michelle Coronel
La transformación del medio ambiente no es solamente tarea de aquellos que poseen el poder, todos los individuos de un país son responsables de lo que sucede con los mares, bosques e incluso con el aire que respiran. Ésta labor requiere de idealistas que puedan visualizar un mundo más natural y sustentable; que lo plazo en el papel y que den origen a las acciones que lo logren.
La literatura ecologista es algo que se ha vivido las últimas décadas; los escritores se ven forzados a abandonar sus escritorios y aventurarse al mundo para buscar un cambio, pero también para incentivar a sus lectores a generar una transformación en el ambiente que actualmente nos rodea.
Los autores de este nuevo genero buscan hacer conciencia en todos aquellos que estén dispuestos a leer un libro y que, a través de cada página, aprendan un poco más de la bella tierra que nos rodea. Homero Aridijis es un ejemplo de ello pues aparte de ser poeta novelista y diplomático un activista ambiental reconocido en América Latina.
Él, inspirado por la belleza de la naturaleza, fundó "El grupo de los cien", una asociación de intelectuales, entre ellos Octavio Paz Juan Rulfo y Gabriel García Márquez, dedicada a la protección ecológica y a la defensa de la biodiversidad. Aridijis defendió los bosques de mariposas monarcas, protegió las tortugas marinas, defendió la laguna y eliminó el plomo contaminante de la cerámica.
Foto cortesía de Poemas del Alma.
A pesar de todo el activismo que hacía, Homero nunca dejó de escribir para que sus lectores conocieran sus hallazgos. Colaboró con La Jornada, El Reforma y El Universal, escribiendo artículos sobre el medio ambiente; pero también escribió poesía, inspirada en todo aquello que encontró en la naturaleza. A partir de sus vivencias Aridijis encendía la realidad de sus textos.
Autores reconocidos, como los mismos lectores han amado la narrativa de este escritor, pues afirman que escribe como el sueño de un niño; tan puro que permite observar A su antojo un espectáculo infame.
Todos los novelistas, ensayistas, dramaturgos y poetas; buscan escribir a partir de lo que viven, de lo que ven, de lo que hacen; y es debido a ésta inspiración que luchan por proteger la naturaleza, para después describirla al lector y que este pueda continuar en la lucha por la preservación de la naturaleza.
Las experiencias dan pasó a las grandes obras literarias, los paisajes generan idealizaciones de una realidad más bella; es por ello que deben preservarse para que, quienes no las han visto, la vivan a través de las páginas y se motiven a visitar los lugares que tanto imaginaron y que aquellos paisajes estén ahí a la espera de nuevas anécdotas, nuevos autores listos a llenar páginas en blanco.
Foto cortesía de Veo Verde.
